
Hematooncología
Diagnóstico y tratamiento de enfermedades de la sangre
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¿Qué son los Cánceres Líquidos?
El cáncer es una enfermedad compleja que se manifiesta de diversas formas, pero generalmente se clasifica en dos categorías principales: cánceres líquidos y cánceres sólidos. Esta distinción es fundamental para comprender cómo se desarrollan, diagnostican y tratan estas afecciones.
Los cánceres sólidos son los que la mayoría de las personas asocian con la palabra "cáncer". Se originan en órganos o tejidos específicos y forman una masa o tumor palpable. Ejemplos comunes incluyen el cáncer de mama, cáncer de pulmón, cáncer de colon o cáncer de próstata. Estas células cancerosas crecen de manera descontrolada, invadiendo el tejido circundante y, en etapas avanzadas, pueden diseminarse a otras partes del cuerpo a través del torrente sanguíneo o el sistema linfático, un proceso conocido como metástasis.
Por otro lado, los cánceres líquidos, también conocidos como cánceres hematológicos, no forman tumores sólidos. En su lugar, afectan la sangre, la médula ósea y el sistema linfático, que son componentes esenciales de nuestro sistema inmunitario y circulatorio. Las células cancerosas se encuentran dispersas en estos fluidos y tejidos, lo que les permite propagarse fácilmente por todo el cuerpo desde el inicio de la enfermedad. Los tipos más conocidos de cánceres líquidos son la leucemia (que afecta la sangre y la médula ósea), el linfoma (que se origina en el sistema linfático) y el mieloma múltiple (un cáncer de las células plasmáticas en la médula ósea).
